lunes, 1 de marzo de 2010

Andorra (Andorra - Sierra de Arcos)

Lignito rock

A mediados de los años 80 y principios de los 90, y un poco al carro de la "movida madrileña", en Aragón se produjo un boom de grupos musicales. Aunque la mayoría salieron de Zaragoza y alrededores (lógicamente pues, como dijo alguien una vez, "uno de cada diez aragoneses vive en Las Delicias"), las otras provincias se apuntaron también a esta "movida".
Es posible que el pistoletazo de salida ya viniera de 1982, cuando el Ayto. de Zaragoza organizó el I Concurso de Pop y Rock, al que siguió dos años más tarde la I Muestra de pop Rock y otros rollos y, finalmente, el Medio Kilo de Rock. Con la apertura de la sala Metro y la sala En Bruto, Zaragoza se convirtió en uno de los centros más activos del país en cuanto a música se refería. En la época de la que hablamos sonaban Más Birras, Especialistas, Héroes del Silencio, Intrusos, Doctor Simón y los enfermos mentales, Distrito 14, Niños del Brasil, Reverendos, Tako, Ferrobós, Vocoder, Combays, John Landis Fans... y, de Huesca y alrededores, Mestizos, Proscritos, y el agro-pop de Escoria Oriental.

Y de las entrañas mismas de la tierra, de negras galerías y ruidosas vagonetas, de las profundas vetas carboneras de Andorra, surgió A Colla d'o Sono Eléctrico, un poco despistados al recibir la luz del día pero que, después de mantener un "Diálogo marginal con la mente en blanco", poco a poco se fueron centrando y aportaron al panorama musical aragonés su "Lignito rock".
Al poco, y todavía en aquellos tiempos en los que Teruel aún no existía, "El grupo de sonido eléctrico" pasó a llamarse "A Colla" (El Grupo), mucho más cómodo a la hora de firmar, y, finalmente, "Acolla".

Su primer disco me costó 1.295 pesetas de las de antes (lo sé porque aún está el precio en el plástico del vinilo), que para ser el año 91 ya era bastante. Pero bueno, su medio rebelde a la vez que poético Lignito rock lo merecía. Era un rock nuevo, con sentimientos ocultos que, como el carbón en la mina, hay que sacar poco a poco. Y así surgieron canciones que deberían ser himnos, como Mercader de nubes, Triste carretera... y canciones duras que, como el lignito, deberían arder día a día para que las brasas de estos pueblos duros, estos pueblos mineros, no se apagaran nunca: Ya no quedan locos, Mago del paraguas...


Tu presencia en las tinieblas
pocos mundos derribó.
El fondo de una mina
no da tiempo al soñador.
Acolla - "Lignito"

En este primer L.P. aparecen, entre otras reseñas, una de Gabriel Sopeña y otra de Pedro Elías (más biográfica) que, por lo buenas e interesantes, reproduzco a continuación con el único fin de que no caigan en el olvido:


Conocí a Nico y a Fernando en verano del 79, a Luis le conocería más tarde. Poco tiempo después ya me consideraba su amigo y, creo, he sido correspondido en la amistad desde entonces.
Llevaban más de dos años en esto. Comenzaban a pasar los tiempos de tocar con equipos malos y prestados, pero todavía quedaban algunas "milis" por cumplir y los cambios de componentes en el grupo eran abundantes: Ernesto, Carlos, Gijón, Pastor...
Se hacían llamar A colla d'o sono electrico (El grupo de sonido eléctrico, en aragonés), tocaban a veces con dos baterías y acababan de editar, con gran disgusto de sus bolsillos, una tirada de cassettes con un título, "Diálogo marginal con la mente en blanco", y seis temas atmosféricos, algo sinfónicos y experimentales. José Juan Chicón, de Radio Zaragoza-SER, les apadrinó la grabación.

Ensayaban, siempre lo han hecho, en el cine del Club de Endesa, en Andorra (Teruel), empresa explotadora de las minas de lignito de la zona para nutrir su central térmica. Fernando y Nico trabajaban para ella, bajando a la mina, uno, y en la sección informática, el otro. Cediéndoles su local, la empresa cubre una parcela de la "promoción cultural" de sus trabajadores...

Su primer concierto, reivindicando la inexistente fiesta autonómica de Aragón, fue el 23 de abril del 78, en la plaza de Andorra, previo aviso al alcalde y a la Guardia Civil, para evitar "problemas"... Desde aquél, cientos de escenarios, algunos relevantes: Fiesta anual del P.C.E. en Madrid (18-7-82), finalistas por Aragón, junto a Héroes del Silencio, en el XVI Festival Nuevo Pop Español de R.C.E., en Salamanca (verano 86), segundo puesto fase interregional de concurso nacional organizado por Cadena 40 Principales, en Pamplona (verano 79), finalistas concurso municipal zaragozano (verano 82), teloneros de Paul Collins "Beat" (Fiestas Pilar 86) y de Dr. Feelgood, Golpes Bajos, Inhumanos...

Otros hitos: segundo premio en el concurso sintonía oficial Vuelta Ciclista a Aragón (86), sintonía de T.V.E.-Aragón en las retransmisiones internacionales del Mundobasket-86 (versión instrumental de "El Mercader de Nubes"), varias apariciones en programas musicales de T.V.E.-Aragón ("Musicaire", "Babilonia"...).

Volvamos a la historia. La actual formación de trío, con Luis (hermano de Fernando) a la batería, se afianzó a partir del 82; un año antes habían reducido su nombre, Acolla, y denominaban "Lignito Rock" a su sonido. Como tantos grupos, han pasado por momentos de crisis internas por motivos personales, pero todo lo han sabido superar. Y aquí los tienes.

Desde el año 83, han editado cuatro singles, todos incluídos en este elepé en plan recapitulación de su historia musical, singles que han tenido dispar difusión a nivel nacional.

El primero, "Libre" y "Mago del paraguas", salió al mercado en abril del 83 y llegó a ser candidato a la lista de 40 Principales. Tuvo su anécdota en que Fernando salió de un encierro laboral de tres días en la mina sólo horas antes de la cita con el estudio de grabación en Madrid. "Libre" acaba con un recuerdo a las tamborradas de Semana Santa de su Bajo Aragón.

"Triste carretera" y "El aviador" conformaban el segundo, en el 85, con portada de Xavier Montada, entonces colaborador de la revista "Cairo". El primero de los títulos fue durante seis semanas candidato a "40" y "El aviador" alcanzó el sexto puesto en la clasificación anual de singles nacionales de Radio Heraldo y Heraldo de Aragón, diario regional. ¿Anécdota? Acolla presentó el disco en Zaragoza, en la sala KWM, actuando en directo con la colaboración de un violinista callejero al que habían encontrado tocando dos horas antes y al que no conocían de nada. Así son ellos.
El tercero, con "Mercader de Nubes" y "Lady Cacahuet", se editó en otoño del 86. El cuarto, integrado por "La Bruja está triste" y "Ya no quedan locos", contó con subvención de Endesa... y salió a la venta en el 89. Estos dos temas y el resto de la cara B de este elepé que tienes delante se grabaron en San Sebastián, en enero ¡del 88! Ahora, en el 91, Acolla ha decidido que debían ver la luz.
En líneas generales, esta es la biografía de un grupo, Acolla, que puede gustar o no, pero cuenta, y mucho, para todos los que seguimos de cerca la vida musical de Aragón.

Son buena gente.
Pedro Elías Domínguez Coll
(Radio Zaragoza - Cadena 40 y el Día de Aragón)

La primera vez que tuve ocasión de escuchar a Acolla, en 1982, su música era tan incisiva, intuitiva y visceral como ahora. Había una magia iurresistible en aquella forma áspera de interpretar, en lo básico de la ejecución, en el riesgo que ofrecían. Magia: ¿qué otra cosa buscábamos todos en aquel tiempo en que era tan fácil levantarse que nada importaba caer? Los primeros ochenta, con Madrid como cabeza de todas las propuestas, tendieron una emboscada sobre un Aragón desprevenido, casi virgen, que por aquél entonces comenzaba a saldar su tremenda deuda -para bien y para mal- con la música de autor y los escarceos sinfónicos. Con insoslayables referencias de los setenta, los grupos que fuimos actores y testigos de tal nacimiento estábamos abocados a una adaptación inevitable en un contexto de una energía y una creatividad que ahora, escribiendo estas líneas, recuerdo como extraordinario, y experimentamos el vigor de los cambios en un lapso de tiempo que dejó a muchos en la cuneta y mantuvo a la deriva a algunos hasta hacerles encallar cuando cesó la corriente. Sólo unos pocos culminaron la década; pero han hecho falta diez años, mucha brega y mucho sudor para clarificar las ideas, tomar bien el rumbo. Transitar aquel campo parecía entonces un futuro lejanísimo que hoy es una realidad al menos abarcable razonablemente para quienes inician su carrera musical. Acolla tuvieron mucho que ver en toda esta historia, sucintamente esbozada aquí.
Desde el principio Acolla fue un referente muy preciso para todos nosotros y, sin duda, lo han seguido siendo hasta hoy. Teruel existía sólo porque existían ellos, sus períodos de silencio suponían la extinción de tal provincia. Es duro decirlo: es real, rigurosamente real. En una situación cambiante día a día, donde prima lo postizo, lo ridículo, lo afectado y donde el estúpido más atroz vende millones de copias bendecido por designios de interesados aborregadores, Acolla han sido sistemáticamente un modelo de dignidad y de entrega para quienes creemos que la generosidad del espíritu y una severa actitud ética conforman los caracteres que deben definir también a un artista de rock. Me permito sugerir a quienes comienzan que los escuchen si quieren curarse para siempre de la gazmoñería y la tentación de ser un cretino disfrazado de payaso para complacer a la industria.

Parafraseando a alguien, si Acolla no existieran no quedría más remedio que inventarlos. Han luchado durante toda su carrera en favor de unos valores que convierten lo sincero en norma de conducta. Y así, este disco es testimonio vivo de una hermosa página del rock aragonés, reflejo del espíritu del pionero y del presente de una banda a la que tanto los veteranos, como yo, cuanto los noveles, le deben mucho. Nunca fueron los galanes engolados de esta película; han sido y son mucho más, infinitamente más que eso, todo casta y todo corazón. Campeones, imprescindibles.
Gabriel Sopeña Genzor
(Músico. Líder de los grupos "Ferrobós" y "El Frente")

Esto es lo que apareció escrito allá por 1991.


Ocho años después, en 1999, publicaron "En la calle del mago" y, desde entonces, parece ser que no paran (sin prisa pero sin pausa, haciendo las cosas bien). Lo último, en 2008, ha sido "A cielo abierto", como esas minas que sustituyeron a los negros túneles, y que fueron el principio del fin de la minería en Teruel.

Me hubiera gustado añadir aquí algunos temas musicales (o parte) de esos que han hecho historia, pero no quiero arriesgarme con esta nueva ola de ladrones que han surgido amparados por la ley (llámese SGAE), así que voy a tener que conformarme con transcribir la latra de una sus canciones: Un autobús.

El autobús está esperando
a la rutina del temor.
V
a saturado de colillas
pintado con carbón.


Cuando regresas a ese fondo en grises

donde la luna dice adios

el tiempo se convierte en arte

de fango, de sudor.


Un autobús que se llevará

mil recuerdos sin valor.


El autobús está esperando

mientras barnizan la labor

ojos negros marchitados,

mitos de profesión.


Un autobús que abandona tu carne,

un autobús que nunca tendrá

aventuras negras, tu obsesión.


En fin, como dicen en su canción "Mercader de nubes", "Ya no hay sueños manejando la razón". Y es una pena.


Algo más de información (poco más) en www.acolla.es

Dedicado a todos los que entraron a trabajar en la mina con 14 años, y no salieron hasta pasados los 50. Y a los que no salieron.

6 comentarios:

música | teatro | plástica | visuales dijo...

Hola, me alegro de haber encontrado esta información sobre Acolla.
También forman parte de mi libro que está a punto de publicarse: "Noches de BV80". Soy Valtueña, el que regentaba el garito, un bar-café-teatro de actuaciones donde empezó toda la movida musical de Zaragoza.
Más info: www.barbv80.blogspot.com
Saludos

el mago del paragúas dijo...

Un grupo longevo en el tiempo con un a trayectoria digna enraizada en el lignito rock y en el pop más delicado.las portadas exquisitas con las ilustraciones del imaginativo Francis Meléndez.

Alberto dijo...

Hola, Valtueña. Yo sé que me sonaba de algo, pero no tenía ubicada la BV80, y es que no llegué a ir por ahí; el garito yo ya lo conocí como La Vía Láctea, y no era precisamente a oír música a lo que íbamos allí.
Un saludo.

gaudiramone dijo...

Impresionante documento!!!
Ni idea de los acolla.
Pero la referencia historica me a traido recuerdos!!!
Lo del medio kilo de Rock que porque daban un premio de medio millon!!!! HA HA HA

El Embruto, la Sala metro... que tiempos....

Verónica* dijo...

Veo que del último comentario hace ya casi un año... Pero estaba paseando por este blog recién descubierto, y no puedo por más que dejar plasmada mi favorita. "En la caja del recuerdo". ¡Junto con "Tobera" y "Libre" me trae a mi infancia cada vez que las oigo!

Teruelandia dijo...

Nací en Andorra, resido en Barcelona y veraneo en Aliaga.
Gracias por enseñarme cosas de mi pueblo.
Un cordial saludo