El molino de aceite
Jaganta es un pueblecito de unos 50 habitantes, perteneciente al municipio de Las Parras de Castellote. Es un pueblo simpático y tranquilo, y que tiene un molino de aceite construido y utilizado desde el siglo XVII. Actualmente no está en uso (lógicamente), sino que se conserva como una especie de museo.Si preguntáis por el pueblo, os dirán a quién podéis acudir para que os lo enseñe. Y a buen seguro que la señora dejará todo lo que esté haciendo para acompañaros, enseñároslo y explicaros cómo funcionaba, para qué servían los distintos utensilios que allí hay, y daros alguna teoría de cómo rayos debieron, en aquellos tiempos, meter la prensa de eje: una viga monumental, impresionante. La más grande de todas, y perteneciente a la tipología más antigua que se pueda encontrar en todo Aragón.Y, lo que es mejor, a la señora le encantará contaros todo esto porque lo vivivió y, cada vez que lo enseña, se llena de satisfacción al recordarlo. Es muy posible que también os revele alguna anécdota curiosa... vale la pena visitar el molino.Justo al lado hay un antiguo lavadero al que, hoy día, todavía van las mujeres a lavar la ropa, algo raro de contemplar en estos tiempos que corren.

La piscina naturalComo estos días está apretando el calor, os recomiendo un sitio genial para pasar el día y darse un chapuzón: la piscina natural de Beceite.En este pueblo de final de carretera han sabido combinar estupendamente el respeto al río Matarraña y la diversión. Han acondicionado una zona del cauce y lo han preparado a modo de piscina, con sus escaleras, zonas de sombra y zonas de tomar el sol.
Eso sí, el agua es el agua del río, la que baja directamente de los Puertos de Beceite (Els Ports), y no es que esté caliente precisamente (fresca, más bien). Pero al poco de meterse ya se está en la gloria. Y a sólo hora y media de Zaragoza.
A la vuelta, se puede parar en una terraza que hay al lado de la carretera a Valderrobres. Hay sitio para aparcar, césped en el suelo para estar descalzos, un precioso canón, cerveza fría... lo malo es que no tienen mucha variedad de tapas.
El pozo de la Mano Peluda
Hace poco estuve visitando (por segunda o tercera vez) el castillo-palacio de Valderrobres. Impresionante. Visita obligada para asombrarse por las construcciones que podían llegar a hacerse en aquellos tiempos, por las vistas, por las estancias... Impresionante, repito.El caso es que en una de las estancias (pequeña) se puede leer un cartelito que dice "Pozo de la Mano Peluda", y en la que, lógicamente, hay un pozo (con una reja, para no caerse, y donde la Peña de "No Sé Qué Hacer Con Lo Suelto" ya lo ha llenado de monedas). Para los que lo visitéis sin guía, os cuento la historia que circula en torno a este pozo:"Según cuentan, desde este pozo sale un pasadizo que va hasta el río. Fue en este pasadizo donde, en el siglo XVII, se ocultó un hombre pues la justicia le perseguía por haber dado muerte a una mujer. Para que no lo descubrieran, su mujer, que era la que le llevaba la comida, se inventó la historia de que en el pozo habitaba un ser con una enorme mano peluda; de esta manera, el temor hizo que nadie se acercara por allí.
Desde entonces, la historia de la Mano Peluda se utilizó para que los niños no fueran a jugar a las ruinas del castilllo".
Si váis a mitad de mañana, a la que salgáis ya será hora de echar un vermú en la plaza o, para los más morros, en El Pescaíto, frente a la sede comarcal.



Casas que hacen pueblos (1)
No es que sea la primera parte de nada; es, simplemente, que como en Teruel hay varios pueblos que surgieron a partir de casas o masías solitarias, pues alguno tenía que ser el primero en aparecer.Cuentan que, en este lugar, hubo en tiempos una especie de "casa de campo" o masía (o "masico") habitada por la familia Velilla. A este tipo de construcciones alejadas de núcleos urbanos también se les llama "torres", así que cuando, poco a poco, se fueron edificando casas en el entorno de la "torre" de los "Velilla", ya fue cuestión de tiempo que al conjunto se le llamara "Torrevelilla".Inicialmente dependía de la Encomienda Calatrava de Alcañiz, y hoy día tiene ayuntamiento propio.
El accidente de Entrambasaguas
Junto al puente romano de Luco de Jiloca, del que nos ocuparemos en su momento, hay un puente ferroviario ya abandonado con una peculiar historia de un accidente que llamó mi atención, sobre todo por lo espectacular de la fotografía del descarrilamiento que aparecía en el panel informativo.El resumen del accidente sería éste: el 22 de junio de 1904 descarriló un tren de la línea Calatayud-Valencia en el término de Luco de Jiloca, con un balance de cinco muertos y una veintena de heridos.Según he leído luego, y por eso pongo aquí esta reseña, es que se conjuraron todos los astros de la mala suerte: el río Pancrudo bajaba con una riada histórica, así que los cimientos del puente (mal construidos) se los llevó el agua, quedando las vías "en el aire"; el peso de la máquina hundió los raíles, y el vagón que llevaba el combustible cayó sobre el fuego de la máquina, empezando a arder todo.Os invito a leer la reseña completa del accidente en esta dirección: http://www.xiloca.com/data/Bases%20datos/Xiloca/718.pdf . Creo que no tiene desperdicio por lo exhaustiva que es, e incluso hay un toque de humor en la situación.Cuando vayáis a dar una vuelta por el pueblo (¡ojo!, el bar cierra los lunes), en una pared de la iglesia hay una placa de los padres escolapios que recuerda el siniestro (por los curas que murieron).
