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lunes, 12 de marzo de 2012

Barriada Obrera del Sur (Utrillas / Cuencas Mineras)

¿Qué es un pueblo?
No tenía que haber empezado a escribir esta historia ni, mucho menos, acabarla. Pero ya llevaba la vena un poco hinchada y tenía que hacerlo, aunque suponga tirar piedras sobre mi propio tejado, según descubriréis conforme vayáis leyendo.
Barriada Obrera del Sur: para los de casa, Las Barriadas, a secas. Un núcleo urbano (un barrio; de ahí el nombre) que surgió cuando las Cuencas Mineras en general, y Utrillas en particular, estaban en su apogeo. Era tanta la faena que había que vinieron a trabar un montón de gente de fuera, principalmente andaluces. Y, vista la necesidad de alojarse, se edificó este barrio, a las afueras de Utrillas.
Cuando aterricé en este mundo, Las Barriadas ya existían, y llegó a tener mil habitantes (uno arriba, uno abajo). Por aquél entonces, recuerdo que en Utrillas (incluidas Las Barriadas, lógicamente), había más de cinco mil.
Yo crecí siendo Las Barriadas un barrio más de Utrillas, como lo eran La Tejería o Las Casas Nuevas (que ya son viejas, muy viejas, pero no les vamos a cambiar el nombre de toda la vida). Para los que vivíamos en El Castillo, Las Barriadas estaban igual de lejos que cuando hicieron el barrio de Las Cincuenta Viviendas, allá en el fin del mundo ("pero... ¿quién se va a ir a vivir allí?" - pensábamos). Así que preferíamos acercarnos a Las Barriadas, sobre todo para San José, que eran fiestas, había vaquillas...
De un tiempo a esta parte he leído muchas referencias a Las Barriadas, la mayoría acompañadas por palabras como "pedanía", "pueblo" y hasta "municipio". Y, lo siento, pero esto me enerva. No sé si por la propia ignorancia de los que escriben o revisan los textos, o como un intento de dar protagonismo absurdo a una situación inventada.
Porque, como ya he dicho antes, Las Barriadas es un barrio de Utrillas. Y punto. Ni es una pedanía ("Lugar anejo a un municipio y regido por un alcalde pedáneo", según la RAE) ni, mucho menos, un municipio ("Conjunto de habitantes de un mismo término jurisdiccional, regido por un ayuntamiento", también según la RAE). A menos que hayan puesto un alcalde y unos concejales después de que dejara de llevar pescado a la tienda de Nemesio, hace ya algunos años, y yo no me haya enterado.
Así que, aunque aparezca como referencia en los mapas de carretera (no así en los del Centro de Documentación e Información  de Aragón, edición de 2001), Las Barriadas es un barrio más de Utrillas, como el Arrabal o los Colorines, y a mucha honra. Y me gusta contar con ese barrio en mi pueblo.
Por eso no tenía que aparecer esta historia en un blog sobre pueblos/municipios (y, por extensión, alguna que otra pedanía). Y por eso no tenía que haberla escrito. Pero lo he hecho, traiga las consecuencias que traiga.
Nota: BARRIO: Cada una de las partes en que se dividen los pueblos grandes o sus distritos // Grupo de casas o aldea dependiente de otra población, aunque estén apartadas de ella. RAE.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Las Parras de Martín (Cuencas Mineras)

El Pozo de las Palomas
La primera vez que fui al Pozo de las Palomas tenía 8 años.
Mi padre nos llevó a toda la familia, incluidos primos y tíos. Era verano y, para llegar al pie de la cascada había que nadar en algunos tramos con un agua helada. Fue en una de estas cuando mi padre perdió una zapatilla y, antes que volver con una sólo prefirió volver descalzo (toma chulería). Tiró a cascala la zapatilla que le quedaba y echamos a volver a casa. Llegó con los pies desechos, pero con la cabeza bien alta.
En los años posteriores pasábamos bastante tiempo en Las Parras, en la casa donde nació mi padre, y volví a bajar muchas más veces al Pozo de las Palomas, casi todas con mi primo Pepe, y a veces nos acercábamos hasta El Pajazo, donde aún se cultivaban los huertos a pesar de la escasez de habitantes.
De unos años a esta parte, algunas de las (pocas) veces que he vuelto a utrillas me he acercado al Pozo de las Palomas con los amigos. En la última, habían acondicionado el acceso hasta casi debajo de la cascada, y me gustó cómo lo habían dejado. Bueno, en realidad habían arreglado y señalizado una ruta PR que llegaba hasta El Pajazo (hoy día ya deshabitado).
Pero volvamos al Pozo de las Palomas.
El paseo desde Las Parras es corto, y ahora bien señalizado. Las pasarelas aéreas que han colocado permiten acercarse mucho hasta la caída de agua y disfrutar del espectáculo. Eso sí, han quitado algunas rocas del cauce y ahora es muy muy difícil acercarse hasta la propia cascada que, por otra parte, siempre lleva un agua muy fría (incluso en verano).
La excursión se completa, por un lado, continuando la PR hasta El Pajazo, por un camino que salva el río varias veces a través de puentes, por un barranco precioso que desemboca, cuando ya abre, en una explanada desde la que se contempla un magnífico panorama al frente y, al fondo a la derecha, cómo cae el río de Las Parras en una magnífica cascada (la cascada del Pajazo, como podréis suponer).
A la vuelta (o a la ida, como mejor venga), es obligatorio desviarse un poco del camino y acercarnos a ver un batán que hay a la orilla del río, en la parte de arriba, cuando aún no cae por la cascada. En otoño esta parte del río y el batán están preciosos.
Y ya, si por casualidad es temporada, en el último tramo de pista hasta el pueblo podéis coger endrinas.
Ahora se ha proyectado un pantano que, se supone, va a ampliar los regadíos de esta zona y va a llevar agua de boca a las localidades próximas (incluído ¿Escucha?). Hay muchas dudas en torno al mismo; la primera, la superficie que va a anegar (no he encontrado en Internet un sólo plano claro en el que se especifiquen los límites del mismo, ni se ha publicado hasta la fecha en prensa; únicamente dan referencias textuales de hasta dónde podría llegar).
Yo sólo espero que, si todo este fantástico paisaje de cuento desaparece bajo las aguas, sea para algo mejor.

*A mis padres, In memoriam

viernes, 11 de septiembre de 2009

Utrillas (Cuencas Mineras)

La fuente del Mocho

Antes de llegar a Utrillas, viniendo desde el cruce, hay una fuente al lado de la carretera; una fuente por la que siempre ha manado agua fresca, aún en las épocas de mayor sequía: es la fuente del Mocho.
Esta fuente, que yo recuerde, siempre ha estado ahí, con su abrevadero al lado, donde también bebía la burra cuando, de pequeño, bajaba con mi abuelo Agustín o mi padre a los huertos del Gradillo, al lado del cementerio. A la vuelta a casa llenábamos allí alguna garrafa, igual que mucha otra gente, de la mejor agua del pueblo. A veces se llenaba enseguida, otras le costaba un buen rato (cuando el agua salía gota a gota, si llevaba algún tiempo sin llover).
Hace poco colocaron un cartel enorme casi tapando la fuente,en el que ponía que no se podía beber de ese agua. No sé quién lo colocaría ahí, ni quién dejaría que se pusiera, pero está claro que no era del pueblo, ni conocía ese pedazo de historia que durante generaciones ha dado de beber a tanta y tante gente, sin dejar de manar ni un sólo momento. A veces la ignorancia lleva a hacer tonterías como ésta.
Al volver a Zaragoza volvimos a pasar por la fuente del Mocho y ahí, al lado del ignominioso y enorme cartel, estaba Bernardino llenando sus garrafas, como llevaba haciendo desde que era pequeño, hace más de 70 años.
* A mi padre, In memoriam.

jueves, 30 de abril de 2009

Utrillas (Cuencas Mineras)

Chapito vs. Terminator
Cuando nos asomamos a la plaza del Ayuntamiento de Utrillas, rodeada por bancos y árboles, como toda la vida, vemos un cuadrado embaldosado, amplio, vacío, a los pies del ayuntamiento.
Hasta su última remodelación, en el centro de la plaza había habido una fuente. Primero, una de tipo obelisco y luego, la que yo recuerdo, con una amplia columna acabada con un monumento al minero, un personaje con un candil de carburo en una mano y un pico en la otra, y adornado en invierno con unos enormes chupones de hielo que en ocasiones llegaban hasta el suelo. A este minero achaparrado se le llamaba coloquialmente "El Chapito", por uno de los habitantes del pueblo. El Chapito era achaparrado, como su mujer, y era el "gracioso" del pueblo. En definitiva, "el tonto del pueblo". Aunque nunca trabajó en la mina, su imagen se asoció a esta pequeña figura que coronaba la fuente, allá por mis años 80.
Un día, el Chapito y su mujer se fueron del pueblo y ya nada más se supo de ellos. Años más tarde, el otro Chapito y su fuente también se fueron de la plaza del Ayuntamiento, pues había que hacerla más "moderna". En su lugar, colocaron en una esquina de la plaza (menos mal que no se ve mucho) una enorme estatua de ¿hierro? de Terminator, con un pico amenazante, supongo que para acojonar al que venga de fuera. Este nuevo "monumento al minero" (este "Terminator") se ha convertido en el símbolo del pueblo minero, y el Chapito se ha ido. Parece ser que le han buscado un sitio allá por los Colorines, entre adosados y nuevas urbanizaciones. Un poco fuera de lugar.