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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Luco de Jiloca (Jiloca)

El puente romano
Puente romano de Lueco de JilocaAhora sí, ha llegado el momento de volver a este pueblo a orillas del Jiloca para hablar de su puente romano. Está al lado de la carretera, a pie de coche, así que no hay excusa para no cruzarlo.
Después de desembarcar en Ampurias, las legiones romanas comenzaron la conquista de la Cordillera Ibérica. Corría el siglo II a.C., y los romanos (muy listos ellos) aparte de "invadir", "conquistaban". Esto es, llegaban, introducían el modo de vida romano en la población autóctona, y seguían conquistando por ahí, pero dejando los poblados celtíberos "romanizados".

Esto viene a cuento de la importancia que, en su momento, tuvo el puente de Luco de Jiloca en la conquista de estas tierras, y que tan bien recoge este texto:

"Entre los años 150 a 130 a.C., los habitantes del valle del Jiloca se vieron envueltos en la segunda guerra celtibérica. Estos pueblos de la ribera gozaban de reconocida fama por sus armas templadas en las aguas del Jiloca; sin embargo, hacía falta algo más que armas para enfrentarse a la invasión romana.
Los druidas habían visto en sus augurios grandes desastres para su bosque sagrado, y la congregación eligió a Oldux, gran jinete y gran estratega, como jefe para luchar contra las legiones romanas.
Así, comenzó una desigual batalla; los soldados de Oldux usaban la guerrilla como estrategia, y la legión romana fue diezmada numerosas veces al intentar atravesar el río Pancrudo. La guerrilla cruzaba el río sobre odres hinchados, y se apostaba en la cima de los cerros cercanos para lanzar sus armas sobre las huestes romanas cuando intentaban vencer las aguas.
En varias ocasiones los ejércitos romanos intentaron cruzar el río pasada la época de lluvias, pues su objetivo final era Orosis -la actual Caminreal-, pero otras tantas veces la guerrilla de Oldux les arrebataba las posiciones ganadas. Finalmente, el general romano al mando decidió la construcción de un puente. Pero la táctica no sirvió: año tras años los vigías romanos eran sorprendidos por la guerrilla, oculta en la espesa vegetación. El general romano veía cómo sus tropas eran incapaces de vigilar el paso y mandó talar los bosques cercanos, colocando dos líneas de soldados en todo su contorno. Así es como pudo terminar la construcción del puente y dominar ese paso. Los soldados de Oldux ("el jefe más alto") no pudieron servirse de la frondosa vegetación, y fueron derrotados.
El genial caudillo Oldux apareció muerto una noche; una lanza atravesaba su pecho y la mano derecha había sido cortada. Los romanos respetaron el rito celta y dejaron a Oldux y los suyos en el campo de batalla, para que fueran enterrados según la costumbre del pueblo indígena.
Y para dejar constancia de los años de lucha, fue grabada en el puente la siguiente inscripción:
"Vencido el caudillo Oldux. Año 137 a.C."

¿Andestá Luco de Jiloca?


miércoles, 15 de julio de 2009

Luco de Jiloca (Jiloca)

El accidente de Entrambasaguas
Junto al puente romano de Luco de Jiloca, del que nos ocuparemos en su momento, hay un puente ferroviario ya abandonado con una peculiar historia de un accidente que llamó mi atención, sobre todo por lo espectacular de la fotografía del descarrilamiento que aparecía en el panel informativo.
El resumen del accidente sería éste: el 22 de junio de 1904 descarriló un tren de la línea Calatayud-Valencia en el término de Luco de Jiloca, con un balance de cinco muertos y una veintena de heridos.
Según he leído luego, y por eso pongo aquí esta reseña, es que se conjuraron todos los astros de la mala suerte: el río Pancrudo bajaba con una riada histórica, así que los cimientos del puente (mal construidos) se los llevó el agua, quedando las vías "en el aire"; el peso de la máquina hundió los raíles, y el vagón que llevaba el combustible cayó sobre el fuego de la máquina, empezando a arder todo.
Os invito a leer la reseña completa del accidente en esta dirección: http://www.xiloca.com/data/Bases%20datos/Xiloca/718.pdf . Creo que no tiene desperdicio por lo exhaustiva que es, e incluso hay un toque de humor en la situación.
Cuando vayáis a dar una vuelta por el pueblo (¡ojo!, el bar cierra los lunes), en una pared de la iglesia hay una placa de los padres escolapios que recuerda el siniestro (por los curas que murieron).