Marchando una de patatasUna de las veces que estuve en Alloza el cielo gris plomizo pesaba sobre esta tierra en tiempos poblada de almendros (de ahí su nombre árabe) y hoy sustituidos en gran parte por olivos.Estábamos por cuestiones de trabajo, y llegamos a la cita hora y media antes de lo previsto, así que bajo la amenaza de una tromba de agua dimos una vuelta por las calles del pueblo. No había nadie.Las calles estrechas nos subieron a la iglesia, con un formidable mirador desde el que se divisaba la Rambla y, allá a lo lejos, una ermita rodeada de cipreses. Seguíamos sin ver a nadie.Desde aquí sólo podíamos bajar, así que lo hicimos hacia el otro extremo del pueblo. Y, sin quererlo (casi) dimos con el bar.Y, claro, allí estaba todo el mundo. El bar (¿Gato negro puede que se llamara?) estaba perfectamente organizado: el grupo de al lado de la puerta, de charra con el camarero; el grupo de más al final de la barra, viendo en la tele uno de esos programas estúpidos de por las tardes; y, en la parte de arriba, mesas de gente (abuelos casi todos) jugando al guiñote.Así que nos echamos una caña y, como ya se nos había hecho la hora, hicimos lo que habíamos venido a hacer y, con las primeras gotas que precedían al chaparrón que se avecinaba, marchamos.Ahora viene lo bueno, que son esos chascarrillos que tanto me gustan y que quiero compartir acerca de Alloza. Uno me lo había contado uno de Andorra; los otros los he leído investigando un poco:- En los años 40 querían hacer en Alloza una central térmica que, finalmente, se hizo en Escatrón (¡cachis!).
- En la guerra civil decidieron juntarse los de un bando y los de otro para protegerse mutuamente según quién conquistara el pueblo (¡chapó!).
- En Alloza nació Joaquín Fernando Garay, ni más ni menos. Este hombre fue el que introdujo la patata en España, recibiendo por ello alguna distinción del rey Carlos IV. Pues eso, que sepáis que gracias a uno de Alloza podemos comer papas bravas, tortilla de patatas (los huevos ya los teníamos de antes), patatas rellenas de chorizo (los chorizos también los teníamos, y los seguimos teniendo), puré de patatas, patatas asadas, patatas fritas "El gallo rojo" (no me dan comisión), borrajas con patatas, papas con mojo picón...




A muchos metros bajo tierraEl primer recuerdo que tengo de haber subido a Escucha es en moto, con mi padre, a cobrar su nómina. En aquél entonces las nóminas de la mina se cobraban en metálico, en un sobre, y había que ir a por ellas si querías cobrar.Lógicamente, luego he estado en Escucha en infinidad de ocasiones: por estar al lado de Utrillas, por el trabajo en la pescadería, para fiestas... Escucha era un hervidero de gente, de bares con tapas... y, presidiéndolo todo, la central térmica siempre humeante bajo la cual había que pasar cada vez que entrabas o salías.Pero el tiempo trajo el cierre progresivo de las minas de la cuenca (y de las otras cuencas), y Escucha fue uno de los pueblos en los que más se cebó el infortunio. Aunque hayan hecho casas, obras nuevas y alguna cosa más, la verdad es que ahora Escucha, sin su humeante chimenea, ya no es ni la sombra de lo que fue. De hecho, hasta la nueva carretera le ha dado la espalda.Así que hubo que apostar por alguna alternativa, y como lo que ahora nos sobra por aquí son minas abandonadas, ¿por qué no convertirlas en un reclamo turístico?.Y así se hizo el Museo Minero de Escucha, unos cientos de metros de una de las galerías mineras adaptado al turismo y preparado con toda la parafernalia necesaria para que niños y no tan niños se lo pasen estupendamente: te visten, te ponen un casco, te pintan la cara... y te bajan a la mina. ¿Se puede pedir más para un sábado por la mañana, por ejemplo?.He visto en varias ocasiones las caras de la gente, cuando bajan y cuando salen, y se nota que se lo han pasado bien.Tal vez se haya dado con algo que pueda devolver a Escucha parte de lo que fue.Yo no he bajado. Es algo personal.Antes de iros de Escucha, es fundamental hacer dos cosas más por ahí:a) Subir, pasando el túnel, hasta el desvío de Valdeconejos; cruzar la carretera y tirar por el monte hasta el repetidor o hasta la zona de parapente. Se llega en coche por buena pista y las vistas, desde lo alto de San Just, de Utrillas, las Barriadas, Escucha, y Montalbán muy al fondo, son impresionantes.
b) Y la segunda cosa es, volviendo hacia Escucha y al poco de pasar el túnel de antes, coger un desvío que hay a la derecha y que, por la antigua carretera, nos lleva hasta la Fuente del Vaso. Es un agua buenísima, fresca, y la fuente ya lleva el vaso incorporado para beber a morro.
Nota: Pido disculpas porque cuando utilizo verbos como "subir" o "bajar" lo hago tomando como referencia a Utrillas. La costumbre.Dedicado al listo de mi padre, que una vez abajo en la mina quería volver andando a casa porque se sabía el camino por las galerías. Lógicamente, no le dejaron ni la guía ni mi madre. 



Frío seco tras el Pico Palomera
Cruzamos lentamente Argente y de una casa sale, encogiéndose, una persona mayor que en seguida se lleva la mano a la bufanda que hace las veces de tapabocas.Y no es para menos, pues el sol ya está desapareciendo y sobre el pueblo cae la sombra de Sierra Palomera, enfriando el aire de finales de noviembre, a 1.250 m. de altitud turolense.Con un amago de mediasonrisa, pienso para mis adentros si ese señor sería "argentino". Y no. Los habitantes de este pueblo aparentemente relacionado con la plata son "argentanos".
Aguas arábigo-romanas... y otras cosas curiosasEn uno de los muchos valles del Maestrazgo se encuentra Villarroya de los Pinares, un precioso pueblo todavía no explotado por el turismo agresivo (y que dure).Aquí nace el río Guadalope, uno de los ejes vertebradores de la provincia de Teruel, que acaba mezclándose con las aguas del Ebro a muchos kilómetros de aquí, en tierras caspolinas.Es curioso el nombre de este río, ya que proviene de una raíz árabe (wad-) y de otra romana (-lupus) y, ya puestos a apurar, parece ser que estos "lupus" (=lobos) no eran animalitos salvajes de estos andurriales, sino que tenían más que ver con las cabezas de lobos que llevaban sobre el casco las legiones romanas que ocuparon esta zona.Hay una PR que sigue el curso del río y va hasta su nacimiento; si tenéis cualquier cosa mejor que hacer, ahorraos el paseo. El camino discurre por delante de unos corrales con perros cabreados que no paran de ladrar, por trozos de pista por lo que a veces pasan vehículos (lógicamente)... hasta llegar a una obra de hace cuatro días con una manguera, por lo que supusimos que alguien estaría aprovechando para regar. Poco romántico, vamos.Si realmente queréis disfrutar del Guadalope en Villarroya de los Pinares, lo podéis hacer en el tramo de congosto que va hacia Miravete de la Sierra, y también (¡cómo no!) en la bien cuidada arboleda del propio casco urbano.Porque este pueblo, que poco a poco sigue renovándose sin atentar contra su entorno, acoge esas plazas, esas casas y esas casonas "de las de toda la vida", como una que, según dicen, tiene tantas puertas y ventanas como días tiene el año.Cuando vayáis, dad una vuelta por sus ermitas y acercaos al torreón, que la subida es suave y breve, y las vistas del entorno desde aquí hacen reflexionar sobre la dureza de estas tierras, con pueblos encajonados entre alturas de 1.700 metros.Estos parajes fueron muy frecuentados por el rey aragonés Jaime I el Conquistador, ya que aquí compaginaba la cacería con otras actividades más placenteras, como los escarceos con su amante Berenguela.Pero volvamos a nuestra época...Hay más de un bar en Villarroya pero, no sé por qué razón inexplicable, siempre acabamos parando en el de la curva. Y, como ya se ha comentado en otras ocasiones sobre los bares de otros pueblos turolenses, que no os engañe esa barra con un bote solitario de frutos secos y dos boquerones tristes. La última vez, a esas horas jautas que mezclan el guiñote de los que ya han comido con el vermú de los que estamos de viaje, acabó haciéndonos compañía, entre otras viandas, un gran plato de jamón. Bien bueno.Dedicado al chaval que encontramos en la carretera de Miravete a Aliaga. El coche le había dejado tirado y sin cobertura (para variar), y lo llevamos a Villarroya. Anda, que si te llega a pasar de noche... y en invierno...









Si yo fuera rico...Creo que La Aldehuela nunca llegó a ser pueblo, que comenzó siendo un "barrio rico" para los ingenieros que llevaban las minas de Aliaga. Hoy día esas cuatro casas (bien arregladas) al lado de la carretera son una pedanía de Aliaga.Y, aunque el barrio en sí no me guste mucho, el potencial turístico de calidad que tiene es enorme. Eso sí, con perras.El enorme mazacote de hierro y hormigón que hay al lado del lago que forma el embalse son los restos de la antigua central/subestación que, en un alarde de generosidad, Endesa regaló al ayuntamiento de Aliaga para ahorrarse los costes de desmantelarla y dejar el paraje natural como estaba.El caso es que siempre que pasamos por ahí dejamos que vuele nuestra imaginación, y, así, imaginamos el esqueleto de hormigón convertido en un hotel de lujo, con vistas a la peña del Barbo; imaginamos el embalse con un agua clara y barcos de recreo, zonas de baño, algún cisne o similar...; imaginamos un teleférico a modo de las antiguas tirolinas de las vagonetas, que te lleve a lo alto, donde las vistas son fenomenales; imaginamos que los desechos del carbón que Endesa dejó se convierten en un área de recreo... e imaginamos, también, que milagrosamente nos llueve todo el dinero para poder hacerlo y convertir ese pequeño trozo de nada en una referencia mundial para geólogos, ornitólogos, excursionistas...Por suerte o por intervención divina, el proceso de extracción de carbón no llegó a destruir el paraje que hay justo detrás: un cañón precioso donde anidan gran cantidad de buitres, y donde en su parte llana las extrañas formaciones geológicas permiten que se asomen unas especies vegetales difíciles de encontrar en otros lugares.Así que si a alguien le sobra dinero (mucho dinero) y no sabe qué hacer con él, ruego se ponga en contacto conmigo y le facilitaré un número de cuenta. Y tal vez dentro de unos años haya que borrar la palabra "imaginamos" de esta historia. Y podamos dar una segunda oportunidad a este lugar.Y, si no, ahí dejo la idea. Gratis. 


